Cada vez que el América suma una estrella, el futbol mexicano se divide en dos: los que hacen cuentas y los que hacen berrinche. Esta vez, en el marco de los 110 años del club, la propia Liga MX publicó su recuento oficial: 47 títulos. Veinte de liga, siete Copas México, siete Campeón de Campeones, siete Concachampions, dos Interamericanas, una Copa Gigantes de Concacaf, una Supercopa, una Campeones Cup y una Copa Challenger. La diferencia con la cuenta que todos repetíamos, 41, son seis trofeos de la época amateur. Entre ellos, el que más ruido hizo: el tetracampeonato de liga de 1924-25 a 1927-28.
Aclaremos algo antes de que alguien grite: 47 no son 47 ligas. Son 47 títulos oficiales en total. Las ligas son 20: 16 profesionales más cuatro de la Primera Fuerza de la Liga Mayor. Y aquí empieza el debate de fondo.
Antes, conviene entender por qué esos títulos no se contaban. Según el origen que se le atribuye al conteo tradicional, en los años treinta las secretarías de Gobernación y de Hacienda obligaron a reformar la liga, y a partir de esa reforma se empezaron a contar los campeonatos de nueva cuenta, como si la etapa amateur nunca hubiera existido. Es decir, el corte fue administrativo y fiscal, no deportivo. Un reacomodo de ventanilla puede reordenar quién paga impuestos, pero no borra los goles que se anotaron ni las copas que se levantaron.
¿Con qué base cuenta la Liga MX esos cuatro campeonatos? Con una lógica sencilla: la Federación Mexicana de Futbol nació en 1922, el campeonato de Primera Fuerza era la máxima categoría nacional organizada bajo su techo, y México ya competía internacionalmente. Que no hubiera salarios no lo vuelve un torneo de barrio. Además, el América no ganó una, sino cuatro seguidas, hazaña que le valió la Copa Challenger, un trofeo creado precisamente para premiar tres ligas consecutivas. Si el sistema de la época le dio un premio especial por dominar, resulta curioso que ahora alguien quiera desconocerlo.
Aquí entra la hipocresía más entretenida del asunto. Hace unos meses, medios deportivos hacían el ejercicio inverso: si se contaba la época amateur y las Ligas de Occidente, Chivas llegaría a 25 campeonatos por apenas 19 del América. O sea, para ciertos analistas la historia amateur es sagrada cuando favorece al Rebaño y apócrifa cuando favorece a las Águilas. Ese no es criterio periodístico, es porrismo con micrófono.
Pero para ser justos, y esto no estorba al argumento, existen objeciones serias. La Liga Mayor era, en la práctica, un torneo centrado en la capital, no una competencia nacional como la actual. Las Ligas de Occidente eran regionales, y también tienen su propia discusión. La amateur no es profesional, y hay quien sostiene que lo oficial empieza en 1943. Son posturas defendibles. Lo que no es defendible es aplicar la regla según la camiseta.
El dato frío es este: con el recuento de la Liga MX, América suma 47 títulos oficiales y Guadalajara, 26. Una diferencia de 21. Incluso quien rechace los seis trofeos amateurs, deja al América con 41 y a Chivas con 26. El debate sobre la era amateur cambia la cifra de Liga, pero no cambia al líder.
Quien quiera discutir historia, bienvenido. Quien quiera discutir con porras disfrazadas de análisis, que traiga mejores argumentos y menos camiseta.
Delfino Cisneros, analista deportivo.











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