Cuando una vacuna deja de prevenir una infección
Cuando escuchamos “vacuna” pensamos en prevención. Pero existe otra posibilidad: utilizarla como tratamiento cuando el cáncer ya está presente o después de extirparlo, para ayudar a reconocer células tumorales. Son las vacunas terapéuticas contra el cáncer y forman parte de la inmunoterapia. El National Cancer Institute (NCI), Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, las define como tratamientos destinados a fortalecer la respuesta inmunitaria contra las células cancerosas. (Instituto Nacional del Cáncer)
El problema: el cáncer nació dentro de nosotros
Una célula cancerosa proviene de nuestras propias células y puede ser difícil de distinguir. Sin embargo, al acumular mutaciones puede producir fragmentos de proteínas anormales. Algunos son neoantígenos: señales nuevas que pueden ser reconocidas por los linfocitos T.
ARN mensajero: instrucciones hechas a la medida
El ARN mensajero (ARNm) lleva instrucciones para fabricar proteínas. En una vacuna personalizada se analiza el tumor mediante secuenciación genética para identificar mutaciones y seleccionar neoantígenos. Después se fabrica un ARNm para que determinadas células presenten esas señales al sistema inmunitario. La idea es enseñar al sistema inmunitario qué buscar. (Instituto Nacional del Cáncer)
mRNA-4157, V940 e intismeran: una misma historia
mRNA-4157 fue el nombre inicial de esta vacuna; posteriormente se denominó V940 y también se identifica como intismeran autogene. No es una vacuna universal: su diseño depende de las características moleculares del tumor de cada paciente.
KEYNOTE-942: del laboratorio al paciente
En el ensayo KEYNOTE-942, publicado en The Lancet en 2024, 157 personas con melanoma cutáneo de alto riesgo ya extirpado recibieron pembrolizumab solo o combinado con mRNA-4157. A los 18 meses, la supervivencia libre de recurrencia fue de 79% con la combinación frente a 62% con pembrolizumab solo. Recurrencia significa que el cáncer vuelve después del tratamiento. (PubMed)
¿Por qué combinarla con pembrolizumab?
Pembrolizumab bloquea PD-1, una señal que funciona como freno de los linfocitos T. La vacuna aporta el blanco y el bloqueo de PD-1 mantiene activa la respuesta. Estudios también han demostrado respuestas de linfocitos CD4+ y CD8+ frente a neoantígenos seleccionados. Los CD4+ coordinan la respuesta; los CD8+ pueden destruir células que presentan el antígeno correspondiente. (PubMed)
2026: un paso importante que aún debe seguirse
En agosto de 2026 se comunicaron resultados preliminares positivos del ensayo fase III INTerpath-001, con 1,137 pacientes con melanoma cutáneo de alto riesgo resecado. El estudio alcanzó sus objetivos de supervivencia libre de recurrencia y libre de metástasis a distancia al comparar intismeran más pembrolizumab con pembrolizumab. El ensayo continúa para evaluar otros objetivos, incluida la supervivencia global. (The ASCO Post)
Y ahora, el linfoma
La estrategia también se estudia en el linfoma folicular, un cáncer de linfocitos B. Un estudio de 2024 analizó 58 muestras tumorales de 57 pacientes y encontró al menos dos neoantígenos de alta calidad en 56 muestras. Además, un pequeño estudio piloto administró vacunas personalizadas a cuatro pacientes con enfermedad en recaída o resistente al tratamiento. Hubo señales iniciales, pero fueron insuficientes para demostrar eficacia general. (PubMed)
Una nueva generación de ensayos
En 2026, el ensayo XP-006, fase I, estudia una vacuna personalizada de ARNm para linfomas B en recaída o resistentes al tratamiento. Busca principalmente evaluar seguridad y tolerabilidad, además de respuestas CD4+ y CD8+. Un ensayo fase I todavía no demuestra eficacia general. (ClinicalTrials)
¿Una vacuna contra el cáncer?
Tal vez esa sea la pregunta equivocada. No existe un solo “cáncer”: existen muchos cánceres, con características diferentes. Lo que se está desarrollando es una estrategia para convertir esas diferencias en una ventaja terapéutica: identificar las mutaciones del tumor, seleccionar sus neoantígenos y diseñar instrucciones para que el sistema inmunitario aprenda a reconocerlos.
El desafío será demostrar que esta personalización puede traducirse en menos recurrencias, mayor supervivencia y tratamientos seguros para distintos cánceres. Y queda una pregunta: si cada tumor lleva una huella molecular propia, ¿podríamos estar convirtiendo esa huella —que antes ayudaba al cáncer a esconderse— en la señal que finalmente permita al sistema inmunitario encontrarlo?
Referencias
- Gainor, J. F., et al. (2024). T-cell responses to individualized neoantigen therapy mRNA-4157 (V940) alone or in combination with pembrolizumab in the phase 1 KEYNOTE-603 study. Cancer Discovery, 14(11), 2209–2223. DOI 10.1158/2159-8290.CD-24-0158
- National Cancer Institute. (2022). ¿Sirven las vacunas de ARN mensajero para tratar el cáncer? National Cancer Institute
- National Cancer Institute. Cancer treatment vaccines. National Cancer Institute
- Ramirez, C. A., et al. (2024). Neoantigen landscape supports feasibility of personalized cancer vaccine for follicular lymphoma. Blood Advances, 8(15), 4035–4049. DOI 10.1182/bloodadvances.2022007792
- Weber, J. S., et al. (2024). Individualised neoantigen therapy mRNA-4157 (V940) plus pembrolizumab versus pembrolizumab monotherapy in resected melanoma (KEYNOTE-942): A randomised, phase 2b study. The Lancet, 403(10427), 632–644. DOI 10.1016/S0140-6736(23)02268-7
- ClinicalTrials.gov. (2026). NCT07334574: Clinical Study of XP-006 mRNA Vaccine for R/R B-NHL. ClinicalTrials.gov
- Fieldhouse, R., & Basu, M. (2026, August 20). Moderna cancer vaccine stops melanoma returning: What’s next for personalized treatments? Nature. Nature












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