Infancia y Familia | CEARTE: un futuro para la niñez

En los últimos días, la discusión pública en Ensenada ha vuelto a poner la mirada sobre el predio destinado al Centro Estatal de las Artes de Ensenada (CEARTE). La reciente cesión de una parte de este terreno al Poder Judicial del Estado de Baja California no solo reabre una vieja deuda de infraestructura cultural, sino que evidencia una miopía recurrente: considerar el arte como un lujo prescindible cuando el dinero escasea. 

El CEARTE no es un lote baldío ni un excedente de inventario inmobiliario; es un proyecto inconcluso que, aun a medio construir, ha sido un refugio vital. Durante años, niñas, niños, jóvenes y familias enteras hemos habitado ese espacio a través de talleres, exposiciones y disciplinas artísticas que fortalecen nuestro tejido social. Restarle metros cuadrados al arte para destinarlos a fines administrativos es cercenar el desarrollo de las futuras generaciones.

Como psicoterapeuta infantil, constato en la práctica clínica cotidiana la urgencia de promover estilos de vida saludables en la niñez. El bienestar integral no depende únicamente de la salud física, sino de contar con entornos que favorezcan la autorregulación, la expresión emocional y la salud mental. En un contexto atravesado por tensiones e incertidumbres, el arte puede funcionar como un factor de protección y resiliencia. Un taller de pintura, escritura, música, danza o teatro no es un simple pasatiempo; puede ser una herramienta que contribuya a procesar vivencias complejas, favorecer la regulación emocional y fortalecer la autoestima.

En la consulta observamos continuamente a niñas y niños expuestos a situaciones de alto riesgo biopsicosocial —entornos marcados por violencia familiar, duelo, negligencia, trauma o marginación— para quienes el acceso a una disciplina artística ha representado un auténtico salvavidas. A través del modelado de arcilla, el trazo en un lienzo o la expresión teatral, infancias que habían perdido la palabra o que atravesaban estados severos de desregulación emocional encuentran un lenguaje para nombrar su dolor, procesar la vivencia y reconstruir su sentido de vida. El taller cultural deja de ser una clase para convertirse en un refugio seguro y una motivación diaria para salir adelante.

En lugar de cerrar puertas o recortar áreas destinadas al aprendizaje creativo, el compromiso institucional debería orientarse a facilitar y ampliar el acceso de las infancias a estos espacios. La vivencia artística en los primeros años de vida es clave para descubrir el potencial único de cada niña y niño. Es en el encuentro con la arcilla, el escenario o el lienzo donde se despiertan vocaciones, se ejercita el pensamiento crítico y se construyen proyectos de vida con sentido.

Muchos de los talentos que hoy dan sus primeros pasos en un taller comunitario pueden convertirse el día de mañana en artistas reconocidos y exitosos, llevando el nombre de Ensenada a otros horizontes. Pero para que esa posibilidad exista, hay que abrir las puertas, no cerrarlas. Privar a la ciudad de la consolidación total de su centro cultural es frenar el florecimiento de esas capacidades antes de que tengan la oportunidad de germinar.

Argumentar la «falta de presupuesto» para justificar el despojo parcial de un patrimonio dedicado a la cultura es una salida fácil. La infraestructura orientada a las artes no debe ser tratada como un recurso negociable según las urgencias del momento. La inversión en espacios culturales puede contribuir a la prevención social y al fortalecimiento de la salud mental comunitaria.

Las familias y colectivos de Ensenada que han alzado la voz en reuniones y marchas no lo hacen por capricho; ejercen la defensa legítima del derecho de la niñez a habitar la ciudad desde la cultura y el desarrollo humano. Defender cada metro del CEARTE es proteger el derecho de las niñas, niños y jóvenes a soñar, crear y sanar en comunidad. 

Ante la cesión parcial de estos terrenos por parte del Gobierno del Estado de Baja California a otra dependencia, las autoridades deben enfocar sus esfuerzos en gestionar los recursos necesarios para concluir una obra que le pertenece a Ensenada y a sus futuras generaciones. 

Psic. Laura Beltrán, psicoterapeuta infantil
laurabeltran.com.mx

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