Poema | Anatomía de la muerte y el deseo

Dentro de cada uno
habitan personajes
que duermen bajo la piel,
esperando una noche,
una luna,
un beso que los despierte.

En mí vive Gatúbela,
con sus garras de terciopelo,
su mirada de pecado
y esa libertad indomable
de quien jamás nació
para ser domesticada.
También habita Batman,
el hombre de las sombras,
el que conoce la oscuridad
y lleva sus propios muertos
escondidos debajo de la capa.

Hay brujas
que me recorren la sangre,
que conocen los secretos
del fuego,
que preparan
con hierbas y lunas
los brebajes del deseo.

Y hay catrinas…
¡Ah, las catrinas!
Elegantes habitantes
de mi eternidad,
Con sus sonrisas de calavera
Y sus flores prendidas
en el alma.
Porque la muerte
también vive en mí.
No como ausencia,
Ni como despedida,
Sino como una antigua memoria
Impregnada en mis células,
Escrita en mi ADN,
Heredada de todos
mis principios
Y de todos mis finales.

Soy un poco de vida,
Un poco de muerte,
Un universo de personajes
Que se aman, se contradicen
Y se reconocen en la penumbra.
Y entonces llegas tú…
Y comienza el ritual.

Mueren los nombres,
Caen las máscaras,
Los besos se desprenden
de la boca
Y la piel abandona
sus fronteras.
Cada encuentro
es una pequeña muerte,
Un universo que se deshace
Para inventar otro.
Mueren dos soledades
En el incendio de un abrazo.
Se rinden dos cuerpos,
Se confunden dos alientos
Y por un instante
Ya no sabemos
dónde termina uno
Ni dónde comienza el otro.

No le temo a la muerte.
La llevo conmigo
desde siempre.
La he visto bailar
entre mis huesos
Y florecer en mis noches.
Porque hay pasiones
que no quieren durar,
Quieren arder.

Hay besos
que no buscan eternidad,
Sino ese segundo infinito
En que dos almas
se desprenden de sí mismas
Para renacer en una sola.

Y si mañana vuelve la muerte,
Que me encuentre bailando
con mis brujas,
Con Gatúbela sobre los tejados,
Con Batman custodiando
mis sombras
Y las catrinas adornando
mi camino.
Que no me encuentre dormida.
Que me encuentre viva,
Terriblemente viva,
Con la piel encendida
Y el alma llena de universos.
Porque hasta la muerte,
Cuando se enamora de la vida,
Aprende a besar.

Elba Jordán Siqueiros, escritora ensenadense.

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