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Rebote y Remate | Copiamos todo de la MLS, menos lo único que valía la pena copiar

La Liga MX lleva años plagiando el manual de la MLS sin pudor: le copió la abolición del ascenso, le copió la Leagues Cup, le copió el All Star Game conjunto y hasta el formato del Play In en los playoffs. Calca tras calca, torneo tras torneo. Pero de todo lo que pudo imitar, eligió ignorar precisamente lo único que habría valido la pena robarse: la maquinaria de exportación de jóvenes talentos a Europa.

Los números no admiten interpretación generosa. En los últimos cinco años, la MLS ha enviado cerca de 21 futbolistas al Viejo Continente, 13 de ellos menores de 20 años. La Liga MX, en el mismo periodo, solo ha exportado a dos mexicanos de 20 años o menos, tres si se cuenta a Obed Vargas, quien ni siquiera salió desde México: fue Seattle Sounders, de la MLS, quien lo mandó al Atlético de Madrid. Hasta nuestro propio talento se exporta mejor desde el fútbol ajeno.

La lista estadounidense impresiona por su consistencia, no por casos aislados: Caleb Wiley a Chelsea a los 19 por 11 millones, Gabriel Slonina a Chelsea a los 18 por 10, Kevin Paredes a Wolfsburgo a los 18, Joe Scally a Borussia Mönchengladbach a los 18, Bryan Reynolds a la Roma a los 19, Zavier Gozo este mismo año a Crystal Palace por 15 millones con apenas 19. El símbolo máximo sigue siendo Ricardo Pepi, comprado por el Augsburgo a los 18 años en 18 millones de dólares, hoy instalado en el PSV. Son jugadores que cruzan el Atlántico a una edad en la que todavía pueden formarse, adaptarse y crecer dentro del sistema europeo, no llegar a él ya desgastados.

Del lado mexicano, la foto reciente es otra historia. Armando González salió este año a Olympiakos con 23 años por 9.3 millones. Patricio Salas se fue cedido a Famalicao con 22. Luis Chávez llegó al Dinamo de Moscú con 27 años, una edad en la que un europeo promedio ya está consolidado en primera, no debutando en el continente. César Montes, Jorge Sánchez, Santiago Giménez, Orbelín Pineda: casi todos salieron pasados los 21 o 22 años, cuando la ventana de verdadero desarrollo ya se cerró. La excepción reciente, Stephano Carrillo a los 18 años rumbo al Feyenoord, confirma la regla por lo insólita que resulta.

Y aquí entra el otro dato que debería doler todavía más: de los mundialistas estadounidenses, nueve se formaron prácticamente en Europa desde jóvenes —Pulisic, McKennie, Richards, Tyler Adams, Brenden Aaronson, Gio Reyna, Alex Freeman, Scally y el propio Pepi—. Del lado mexicano, el último caso comparable fue Diego Laínez, que ya regresó a la Liga MX con Tigres. La esperanza actual tiene nombre y apellido: Gilberto Mora, que cumple 18 años en días y suena para salir en el próximo mercado invernal. Un solo nombre sosteniendo la narrativa de que México también puede exportar juventud.

La Liga MX puede seguir copiando torneos, formatos y espectáculo todo lo que quiera. Pero mientras siga sin copiar el modelo que realmente construye carreras —vender joven, vender con proyección, vender para crecer y no para rescatar una inversión tardía—, seguirá produciendo futbolistas caros que llegan tarde a un mercado que premia a quien llega a tiempo.

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Por Delfino Cisneros, analista deportivo.

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