Hay una prueba sencilla de que un sistema de formación no funciona: necesita un reglamento para obligarlo a funcionar. La Regla de Menores es exactamente eso. Una norma que exige a los clubes lo que cualquier proyecto serio debería hacer sin que nadie lo pida: darles minutos a sus jóvenes.
La regla no es nueva. Nació en 2005, conocida como Regla 20/11, pensada para obligar a alinear jugadores menores de 20 años y 11 meses hasta acumular mil minutos. Se implantó tras el título mundial juvenil, se fue suavizando a conveniencia de los clubes, y en 2020 desapareció bajo el argumento de que la madurez de un jugador no termina a los 20 años. Regresó en el Apertura 2024, anunciada por Mikel Arriola dentro de la visión 2030 de la FMF, después del fracaso de la Selección en Qatar 2022 y de no clasificar ni al Mundial sub-20 ni a los Juegos Olímpicos. Autor único no hay: la idea es de la Liga y la Federación, y la aprobaron los dueños en cuanto la Selección se volvió vergüenza pública.
¿Ha servido de algo? Los números del regreso dicen que sí, aunque con asterisco. En la Jornada 1 del Apertura 2024, 58 jugadores sujetos a la regla tuvieron minutos, incluidos 11 debutantes. Y la lista histórica es innegable: AndrésGuardado debutó a los 19 en Atlas, Javier ChicharitoHernández a los 18 en Chivas, Héctor Moreno a los 18 en Pumas, Diego Reyes a los 17 y Raúl Jiménez a los 20 en América. Referentes de dos décadas de Selección quesalieron durante la vigencia de la regla.
Pero hay que ser honestos con las estadísticas actuales, porque es donde la regla exhibe a sus dueños. Este Apertura 2026 se exigen 1,170 minutos con jugadores nacidos desde 2004. Al 2 de noviembre, nueve clubes seguían debiendo minutos: Monterrey 266, Tigres 234, León 149, Querétaro 147, Santos 132, Toluca 131, Juárez 117, Cruz Azul 104 y Puebla 96. Rayados y Tigres, dos de los clubes más ricos del país, con presupuestos y academias que presumen cada semana, son los más rezagados. Mientras tanto, Tijuana acumulaba 2,513, Atlante 2,163 y Necaxa 2,150. Los clubes con menos músculo que los regios son los que más usan a sus jóvenes. Qué paradoja tan reveladora.
La pregunta incómoda es la de las sanciones. El reglamento contempla restar tres puntos en la tabla y recortar 15% de los ingresos por derechos de formación. En teoría duele. En la práctica, la historia de la Liga MX con sus propias reglas obliga a la desconfianza: cuando Veracruz incumplió la 20/11 en Copa MX, la Disciplinaria concluyó que «no faltó al espíritu de la regla», y no pasó nada. Esta vez hay candidatos a título entre los deudores, Cruz Azul, Toluca, Tigres y Monterrey. Si se les resta tres puntos antes de laliguilla, quedará claro si la regla se aplica o se negocia.
Y falta la parte más oscura: el cumplimiento de papel. Un club puede alinear a un chico 19 minutos para tachar la casilla y volver a su plantilla de siempre. Renato Paiva y André Jardine ya criticaron la regla públicamente, y Jardine llegó a decir que América «no está para formar jugadores». Es una confesión disfrazada de queja.
La regla sirve, claro que sí, pero mientras el sistema dependa de un castigo para dar oportunidades, el problema no es de minutos, es de proyecto.
Delfino Cisneros, analista deportivo.











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