Un niño confundido camina solo por la Zona Centro de Ensenada buscando sustento tras haberse extraviado; una niña en un albergue fronterizo espera, sin comprender del todo, la resolución de un trámite migratorio; una familia en la periferia enfrenta las secuelas del trauma tras un hecho de violencia en su comunidad. Casos cotidianos como estos, que atiendo de cerca en la consulta clínica, no representan solo historias aisladas de vulnerabilidad: son el reflejo de las complejas dinámicas sociales, económicas y estructurales que atraviesan a Baja California y a todo México.
Cuando la prensa aborda estas realidades, con frecuencia lo hace desde el impacto inmediato, el morbo o la nota roja. Rara vez se profundiza en las causas, en las brechas de las políticas públicas destinadas a su protección o en las secuelas profundas que el entorno deja en el desarrollo cerebral y emocional en formación. Es precisamente ante esta realidad donde cobra un valor insustituible la mirada del periodismo ético y valiente: aquel profesional que decide poner el análisis crítico antes que nadie y dar luz a las necesidades urgentes de la comunidad infantil antes de que las crisis se vuelvan irreversibles.
Desde mi ejercicio como psicoterapeuta y divulgadora, constato a diario que el desarrollo infantil debe comprenderse de manera integral: desde enfoques neurocientíficos, sociales y políticos. El periodismo no es un espectador pasivo; posee una responsabilidad transformadora. Informar con sensibilidad y ética implica entender que lo que ocurre en los primeros años de vida no es un asunto privado o doméstico, sino un tema prioritario de salud pública, derechos humanos y justicia social.
Afrontar estos desafíos exige articular y sumar esfuerzos de manera sostenida. Diversos organismos, colectivos e instituciones de la sociedad civil trabajan incansablemente para exigir el cumplimiento de los derechos de la niñez. La alianza entre una cobertura informativa responsable y el trabajo de estas organizaciones permite visibilizar los vacíos institucionales y transformar la denuncia en políticas públicas de protección real.
Hace unos meses, en el marco del programa de formación Periodismo Comprometido con la Primera Infancia, impulsado por la red Somos Crianza en alianza con la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), reafirmé la urgencia de mantener una gran alianza latinoamericana que ponga verdaderamente a la infancia en el centro de la agenda social y política. Esta propuesta formativa busca impulsar mensajes que promuevan una representación respetuosa y digna de las niñas y niños como sujetos plenos de derechos, al tiempo que fortalece la fiscalización y vigilancia social sobre la eficacia de las políticas públicas, alertando con firmeza sobre sus brechas, retrocesos o malas prácticas.
Redes e Incidencia Regional
| País | Organización Focal en la Red Somos Crianza |
| Brasil | Rede Nacional Primeira Infância |
| Chile | Pacto Niñez |
| Colombia | NiñezYA |
| Ecuador | REDNI |
| Guatemala | Alianza por la Primera Infancia |
| México | Pacto por la Primera Infancia |
| Perú | Copera Infancia |
A esta realidad se suma una interrogante decisiva para la vida cotidiana de nuestras familias: ¿cómo está la accesibilidad al arte, al deporte, a la cultura, a los parques y a las áreas naturales en nuestra localidad? En Ensenada y en todo el estado, el derecho al juego, a la recreación al aire libre y al contacto con la naturaleza sigue enfrentando limitaciones de acceso y disponibilidad. Los espacios públicos seguros no son un lujo decorativo; son infraestructura indispensable para la salud mental, la regulación neuroemocional y la cohesión social.
El impacto de lo que hagamos hoy trascenderá generaciones. Las niñas y niños que hoy acompañamos, visibilizamos y protegemos serán las ciudadanas y ciudadanos que mañana tomarán las decisiones de nuestro entorno. Promover acciones tempranas, respaldadas por un periodismo comprometido y por el trabajo conjunto de organismos especializados, es la mejor inversión para asegurar el futuro de nuestra comunidad.
Mirar a la niñez a través de un periodismo ético es reconocerla como sujeto pleno de derechos. La infancia nos necesita a todas y todos: familias, sociedad civil, medios de comunicación y gobierno. Solo cuando sumemos voluntades y coloquemos a la primera infancia en el centro de la agenda pública, dejaremos de apagar incendios para comenzar a construir la sociedad justa, sana y segura que nuestras futuras generaciones merecen habitar.
Psic. Laura Beltrán
Posgrado en psicoterapia de niños
laurabeltran.com.mx











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