Hay organismos públicos que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose en parte del mobiliario administrativo. Están ahí, tienen presupuesto, director, oficinas y una estructura formal, pero su presencia en la vida de la ciudad resulta difícil de identificar. Proturismo de Ensenada parece haberse convertido en uno de esos casos.
Durante las últimas tres administraciones municipales, de 2019 a la fecha, hemos visto pasar directores del organismo, proyectos, anuncios y planes de promoción turística. Lo que no hemos visto con la misma claridad es una institución fuerte, con capacidad real para encabezar la estrategia turística que Ensenada necesita.
No sería justo decir que Proturismo no ha hecho absolutamente nada. Ha participado en eventos, ha acompañado promociones y, recientemente, incluso encabezó actividades en mercados importantes. El problema es que todo eso parece insuficiente frente al tamaño de la responsabilidad que tiene una paramunicipal de esta naturaleza.
Mientras Ensenada se ha consolidado como destino turístico por méritos propios, gracias al vino, la gastronomía, los cruceros, las carreras fuera de camino, el surf, la pesca deportiva y sus atractivos naturales, Proturismo no ha logrado convertirse en el organismo que articule y potencie todas esas fortalezas.
Y aquí aparece uno de los mayores absurdos: durante años, la paramunicipal ni siquiera tuvo plenamente habilitadas las herramientas fiscales necesarias para funcionar con normalidad. La propia administración municipal reconoció que durante alrededor de siete años enfrentó adeudos y restricciones hacendarias que limitaron seriamente su operación.
Apenas el pasado 30 de agosto se anunció que Proturismo había recuperado sus sellos y firmas fiscales, después de un proceso de regularización que le permitirá celebrar convenios, recibir recursos, generar ingresos y facturar por servicios propios. Es decir, apenas ahora recuperó capacidades básicas para operar como organismo.
Eso debería provocar más que una celebración. Debería provocar una revisión profunda. Porque si durante años la paramunicipal estuvo limitada por problemas administrativos, fiscales y financieros, alguien tendría que explicar por qué se permitió que una institución estratégica para Ensenada llegara a ese punto.
El Congreso del Estado ya puso el dedo en la llaga. En julio solicitó al Ayuntamiento realizar un diagnóstico integral de Proturismo debido a deficiencias administrativas y financieras detectadas de manera reiterada entre 2019 y 2024. También se documentaron cuentas públicas no aprobadas y observaciones relacionadas con obligaciones fiscales, controles internos y procedimientos administrativos.
En ese contexto, la renuncia de Marco Carrillo, presentada este jueves, ocurre justo cuando Proturismo acaba de recuperar herramientas que durante años tuvo restringidas. No conozco las razones personales de su salida y no sería responsable atribuirla a una causa específica sin que exista una explicación pública.
Lo que sí podemos decir es que su salida abre una oportunidad que el Ayuntamiento no debería desperdiciar. El próximo director o directora no puede llegar simplemente a ocupar una silla, administrar una nómina y esperar a que llegue el siguiente cambio de gobierno.
Proturismo necesita una persona con capacidad de gestión, conocimiento del sector, relaciones con empresarios y operadores turísticos, visión comercial y, sobre todo, capacidad para conseguir resultados. Alguien que entienda que promocionar Ensenada no consiste solamente en asistir a ferias, publicar fotografías o acompañar funcionarios.
La ciudad necesita una estrategia permanente para atraer visitantes, incrementar la estancia promedio, generar mayor derrama económica, abrir nuevos mercados y convertir los eventos que ya existen en verdaderos motores de promoción. También necesita trabajar con hoteles, restaurantes, vinícolas, operadores, cruceros, comerciantes y comunidades rurales.
Quizá la próxima administración de Proturismo tenga que empezar por algo sencillo: dejar de pensar en la paramunicipal como un espacio más dentro del organigrama municipal y asumirla como una pieza estratégica de la economía de Ensenada.












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