Pluma de Neófito | Nuestra Pobre Baja California


Por Ricardo Jiménez Reyna, escritor.

«Cada sociedad tiene el tipo de criminal que se merece». 

Bob Kennedy

Antes de comenzar esta entrega, deseo comentarles lo que siempre digo: durante mi vida he aprendido diferentes lenguajes y diferentes tipos de lecturas de tal suerte que, tras años de observación, análisis, interpretación y reinterpretación de la información, los hechos y las acciones torno a la inseguridad pública y la delincuencia en Baja California, hoy puedo leer y entender lo siguiente: Cuando un gobierno no hace lo indispensable, lo necesario y lo legalmente correcto para combatir la delincuencia, este gobierno no puede ser considerado como legítimo porque, a mayor delincuencia, menor autoridad, a menor autoridad, mayor impunidad, ineptitud, corrupción y deshonestidad y, a mayor impunidad, ineptitud, corrupción y deshonestidad, menor legitimidad del gobierno y, a menor legitimidad de un gobierno, es más alta la probabilidad de que sea derrocado, no solo mediante la violencia o la resistencia civil, sino también por medios legales como la elección popular porque, así como dijo Bob Kennedy: «Cada sociedad tiene el tipo de criminal que se merece» también cuando un gobierno es deficiente, inepto, corrupto, deshonesto e ilegal, también la ciudadanía tiene todo el derecho a derrocarlo sea cual sea la vía que utilice para lograrlo.

Con fundamento en el argumento anterior, considero que los bajacalifornianos deberíamos hacer un análisis histórico torno a qué gobierno estatal en los últimos 43 años realmente ha sido legítimo, no por el simple hecho de que el gobernante en turno haya ganado las elecciones sino porque realmente sirvió al pueblo y, además implementó mecanismos preventivos para impedir que los hechos delictivos fueran a la alza.

Hagamos un recuento rápido de quiénes han gobernado Baja California en lo últimos 43 años: Xicoténcatl Leyva Mortera (1983–1989) – PRI; Ernesto Ruffo Appel (1989–1995) – PAN (primer gobernador de oposición en la historia moderna de México); Héctor Terán Terán (1995–1998) – PAN;  Alejandro González Alcocer (1998–2001) PAN (interino); Eugenio Elorduy Walther (2001-2007) – PAN;  José Guadalupe Osuna Millán (2007–2013) – PAN; Francisco Vega de Lamadrid (2013-2019) – PAN;  Jaime Bonilla Valdez (2019-2021) – Morena y Marina del Pilar Ávila Olmeda (2021-presente) también del partido Morena.

Analicemos bien la lista, recordemos los actos de gobierno que realizaron para garantizar el bienestar social en la entidad cada uno de estos gobernantes y preguntémonos lo siguiente: ¿Realmente fueron gobiernos legítimo solo porque fueron electos como gobernadores?

Ahora hagamos un recuento de los hechos: Es importante destacar lo que afirma  (Durkheim, 1893) torno a la conciencia colectiva de una sociedad, la cual puede definirse como «El conjunto de creencias, normas, valores y sentimientos comunes al promedio de los miembros de una misma sociedad. Esta fuerza unificadora posee una vida propia, es independiente de las conciencias individuales y se impone a las personas a través de la coerción social». 

Ante esta realidad, esto es la conciencia colectiva, los bajacalifornianos, principalmente los que hemos vivido durante estos 43 años o que somos originarios de esta, sabemos que, desde el sexenio de Xicoténcatl Leyva Mortera, comenzó a operar en la entidad el Cartel de los Arellano Félix, de hecho, se dice que él fue el gobernador que les permitió iniciar sus actividades en la entidad.

Por otra parte, Ernesto Ruffo Appel fue el gobernador que no solo siguió permitiendo que dicho grupo criminal continuara con sus actividades ilícitas, sino que además facilitó el crecimiento y posicionamiento de esta organización delictiva.

Después de Ruffo, durante los gobiernos de Héctor Terán Terán y Alejandro González Alcocer, siendo presidente de México Ernesto Zedillo Ponce de León, el cartel de Sinaloa continuó avanzando en su poderío en la entidad y ya para el 2001, bajo los gobiernos de Eugenio Elorduy Walther los sinaloenses ya controlaban una buena porción de la entidad, esto ya bajo el sexenio de Vicente Fox Quezada y no fue hasta el gobierno de José Guadalupe Osuna Millán (2007–2013), siendo presidente Felipe Calderón que el de Sinaloa asumió el control casi total de la entidad.

Es importante recordar que la fractura del CAF comenzó desde el 2002 con los siguientes acontecimientos:

  • Muerte de Ramón Arellano Félix: Fue abatido en febrero de 2002 en Mazatlán, Sinaloa, lo que debilitó el brazo violento y operativo del grupo.
  • Detención de Benjamín Arellano Félix: Ocurrió en marzo de 2002 en Puebla, privando al cártel de su principal cabeza financiera y estratégica.
  • Arresto de otros líderes: Durante estos años y el posterior período de José Guadalupe Osuna Millán (2007-2013), cayeron otros operadores clave como Francisco Javier Arellano Félix «El Tigrillo» y Eduardo Arellano Félix «El Doctor».
  • Presión coordinada: Se implementaron operativos federales e interestatales conjuntos en la región fronteriza que fracturaron el control absoluto que ostentaban desde los años noventa.
  • Fractura interna de los Arellano Félix: En 2008, Teodoro García Simental, alias «El Teo» (jefe de sicarios del Cártel de Tijuana), se separó de la organización. Rompió filas con la facción restante y se alió directamente con las fuerzas de Joaquín «El Chapo» Guzmán e Ismael «El Mayo» Zambada, poniendo la infraestructura delictiva que controlaba al servicio de Sinaloa.
  • Ola extrema de violencia: Esta traición interna detonó una de las épocas más sangrientas en la historia del estado, con balaceras constantes, secuestros masivos y homicidios de alto impacto en municipios como Tijuana.
  • Intervención federal y el Operativo Conjunto: Ante la crisis de inseguridad, el gobierno local solicitó el envío masivo de fuerzas militares. Los operativos oficiales terminaron descabezando de forma definitiva al debilitado clan de los Arellano Félix, dejando el camino libre para que las células del Cártel de Sinaloa se afianzaran en las principales rutas fronterizas (Estrada Pérez, 2026).

Fue así que, al llegar a la gobernatura Francisco Vega de Lamadrid (2013-2019) que el cartel de Sinaloa tenía ya altamente controlada Baja California, esto durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y el primer año de Andrés Manuel López Obrador.

Es importante destacar que (Valdez Castellano, 2013), quien fuera director del desaparecido CISEN afirma en su libro Historia del Narcotráfico en México que, las actividades del crimen organizado en el país han contado siempre con el apoyo de autoridades de los tres niveles de gobierno ya que, sin este apoyo su desarrollo jamás hubiera sido posibles.

Pese a que la entidad estaba controlada por el cártel de Sinaloa, fue con Jaime Bonilla Valdez, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador que comienza una nueva etapa criminal en la entidad, pues el Cártel Jalisco Nueva Generación comenzó a crecer impunemente desde Baja California Sur hasta Mexicali, Baja California y por ende Tijuana; debido a ello, la entidad en solo dos años de gobierno de Bonilla registro más de 6,2015 homicidios dolosos, esto es un promedio diario de 10 asesinatos, frente a 10,162 homicidios de todo el sexenio anterior, esto es, en solo dos años el gobierno de Bonilla registró el 61% de todos los homicidios ocurridos en seis años de gobierno panista; asimismo, fue durante este período cuando ciudades como Ensenada y Tijuana figuraron entre los primeros lugares del ranking mundial de ciudades más violentas del mundo y este fenómeno obedeció principalmente a una de dos razones: porque las autoridades estatales, federales y municipales no realizaron correctamente su labor o, porque las autoridades, principalmente estatales y municipales efectuar un pacto con el CJNG.

Después del nefasto y sucio gobierno de Bonilla llegó a Baja California la primer gobernadora de la entidad, Marina del Pilar Ávila Olmeda, quien por cierto ha sido señalada  como Narco-Gobernadora por diversas voces no solo de la entidad sino también nacionales e internacionales, de hecho existe evidencia que la mandataria estatal ha mantenido comunicación con supuestas autoridades federales estadounidenses para ver la posibilidad de ser considerada como testigo protegido del departamento de justicia de aquel país.

Pero bien, lo antes expuesto puede ser mera especulación y montaje político, lo que si es una realidad son los más de 10,000 homicidios dolosos que han ocurrido durante su mandato y también es una realidad que la taza de homicidios diarios en el estado ha disminuido en un 43%, sin embargo, aquí surge una duda: ¿Por qué han bajado los homicidios en la entidad en los últimos meses? Existen cuatro respuestas probables: 

  • Realmente está dando resultado la estrategia del Gobierno Federal contra el crimen organizado en la entidad.
  • Las fuerzas estatales y federales efectivamente están cumpliendo con su deber ser en su lucha frontal contra la delincuencia organizada.
  • La combinación de las primeras dos.
  • Que las autoridades estatales y municipales hayan pactado con el CJNG para que este grupo criminal controle la zona.

Esta respuesta la dejo al criterio del lector, quien deberá realizar un verdadero ejercicio de análisis de las circunstancias sociales y políticas que han imperado en los últimos 43 años; sin embargo, lo que más importa en la actualidad es cuál será la respuesta del electorado bajacaliforniano en estas próximas elecciones del 2027: 

  • ¿Seguirá con la misma tendencia de apoyar al partido gobernante?
  • ¿Permitirá que un partido estatal asuma la responsabilidad de gobernar? 
  • ¿Dejará que el PRI o el PAN o MC sean los que controlen la política en B.C.?

Realmente no lo sé y mucho menos me importa porque, al final de cuentas, todos los candidatos de estas instituciones políticas dirán al pueblo «sabio y justo» de la entidad que ellos o ellas son honestas, honradas, comprometidas con las causas populares y que jamás pactarían con el crimen organizado, bueno, esto que se lo crean en su casa, la verdad histórica es que, hasta la fecha, desde hace 43 años todos los mandatarios que hemos tenido en la entidad han sido honestos y, sin embargo, la corrupción, la impunidad, la criminalidad y la violencia siguen moviéndose libremente por las calles de Baja California, entonces llegue quien llegue todo esto será igual porque, al final de cuentas los bajacalifornianos continuamos siendo los mismos negligentes de siempre y nos sigue gustando que nos den atole con el dedo porque como dice Eclesiastés: «Todo pueblo tiene el gobierno que se merece» y también como afirma Bob Kennedy: «Cada sociedad tiene el tipo de criminal que se merece». Así que bienvenidos al próximo espectáculo del circo político donde todos, todas y todos los o las candidatos son un lechado de virtudes.

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